Palencia es una emoción:

13 octubre 2017

España, fuera de Cataluña

Uno se asombra de que en España (¿Ocurre en otros países?) baste con ser importante para  escapar de la Ley. De hecho hay una frase que ha quedado marcada en la memoria popular que lo resume todo: “Usted no sabe con quién está hablando”. La última vez que tengo constancia de su uso la dijo Pilar Rahola a unos agentes. Sí, la muy independentista.

Pero todo parece indicar que los actuales perpetradores de asalto al propio estatuto y a las leyes de su propio parlamento pueden terminar felices y satisfechos de su tarea sin ser juzgados y, en su caso, encarcelados. Si Mariano Rajoy opta por la línea blanda y permite “pulpo” como animal de compañía a la catalana del Estatut catalán, dejando que Puigdemont salga con bien de su patochada habremos hecho un pan como unas tortas.

Si el problema que Cataluña ha representado para España y para muchos catalanes no se resuelve definitivamente, en el sentido que sea pero definitivamente, si los sucesivos gobiernos catalanes pueden seguir campando por sus respetos, seguiremos teniendo el mismo problema, quizá metido en un paréntesis de años pero siempre presto a estallar.

Si no se aprovecha el momento actual para encauzar graves temas como el del adoctrinamiento en las aulas, la insumisión de los mandos de los mossos, la independencia judicial, el acoso a las familias no independentistas, si se sigue dejando las calles exclusivamente en manos de la CUP, ANC y Omnium Cultural, si sigue permitiéndose el partidismo tercermundista de TV3, si se sigue tolerando las subvenciones dirigidas a la prensa independentista nada habremos ganado, seguiremos teniendo el mismo problema por mucho que escondamos la cabeza debajo del ala.

No es solo un problema político para España. Nuestras autoridades no han querido ver la calidad de la democracia en Cataluña. Ni uno solo de los excesos anteriores se habría permitido en Cádiz, en Betanzos o en Mataporquera. Ni cinco minutos habría tardado un inspector de Educación en presentarse en cualquier colegio si un torpe, “torpérrimo” diría Forges, hubiese intentado manipular a un niño. Pero aquí hace ya muchos años que los periódicos han titulado con “Si un niño pide pis o agua en castellano no le hagáis caso” sin que nada pasara, sin que nadie se escandalizara, sin que nadie protestara. Sin que nadie se llevara las manos a la cabeza. Hace años que hemos visto en las aulas las banderas esteladas sin que nadie moviera un dedo. Durante años sabíamos que se instruía y se adoctrinaba contra España sin que la Alta Inspección del Estado moviera un dedo. ¿Por qué los gobiernos, todos los habidos, han tenido miedo de terminar con esta situación, por qué se ha permitido? O, déjenme hacer a pregunta a la inversa, ¿por qué no se ha permitido esto en Íscar, en Matapozuelos o en Venta de Baños?

Podría extenderme igual con el resto de problemas señalados pero déjenme contarles una experiencia de un maestro amigo mío que pasó unos años en Cataluña:

El inspector de turno se acerca par la escuela X, habla con los profesores, visita al equipo directivo y en definitiva realiza su labor. A llegar la hora del recreo sale al patio con niños y profesores, puede pensarse que sale a descansar pero como es su deber sigue “inspeccionando”. En un momento dado se da cuenta de que los niños, recordemos que están en el recreo, se dirigen a su profesor tutor en castellano. Y al tutor se dirige el funcionario de la Generalitat preguntando cómo es que sucede tal cosa, por qué los niños se dirigen a él en castellano. El maestro responde que los niños se dirigen a él como quieren, que cuando se acerca uno no sabe en qué idioma va a hablar que… El inspector, muy consciente de su papel y de las órdenes de sus superiores, replica: “Si lo niños le hablan en castellano es porque usted les habla en castellano. O se corrige esto o tendré que abrir un expediente.”

Tómenlo como quieran, amigos lectores. Pueden ustedes en pleno uso de su libertad echar las culpas a la Generalitat, y tendrán razón, pero a mí me parece mucho más grave el triste papel de las autoridades del Estado, que han hecho dejación de autoridad, que han abandonado su papel constitucional en Cataluña, que han dejado indefensos a los ciudadanos no nacionalistas. Pensemos en el papel cómplice del PSC y del PP, de Zapatero y de Aznar. Y pensemos cómo se las han arreglado solos los catalanes que de la nada, sin las multimillonarias subvenciones de la Generalitat, han hecho surgir numerosas asociaciones (Dolça Cataluña o Societat Civil Catalana o Concordia Cívica para frenar la imposición fascista (les recuerdo que se saltaron sus propio estatuto y las normas de su Parlament) del actual nacionalismo.


Si los causantes escapan a la ley, si no se corrige esta situación, la realidad presente estos días (y la que está por venir si se aplica el 155) se repetirá en breve tiempo.

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