Palencia es una emoción:

23 marzo 2017

¿Y si España fuese de verdad una mierda?

Debo reconocer que aquel programa de la televisión vasca en el que un grupo de personajes famosos (cierto que algunos eran famosos de tres al cuarto, famosillos de andar por casa) hablaban mal de España me produjo impresiones contradictorias. Por un lado sus invectivas estaban dictadas por el fanatismo, por el racismo incluso, desde luego también por el adoctrinamiento ideológico de una sociedad mayoritariamente enferma, la misma sociedad que callaba, culpable o miedosa, ante los crímenes de ETA. Todo lo que decían era producto del odio y del clasismo, dividiendo a la sociedad en dos: Ellos, casposos y macarras, y nosotros, semidioses hijos de nuestro padre Aitor. Y sin embargo estoy convencido de que encerraban una gran verdad.

Algo parecido me ha ocurrido con las declaraciones no menos racistas, clasistas y xenófobas de ese holandés de apellido impronunciable (Dijsselbloem) que ejerce como presidente del Eurogrupo en las que se venía a llamar a todos los mediterráneos borrachos, drogatas y puteros. Empecemos por decir que para drogas y putas no hay otro lugar como las calles de algunos países nórdicos, donde ambas cosas están institucionalizadas, y añadamos además que sus declaraciones están empujadas por el avance sostenido de los partidos racistas y xenófobos que acaban de dar un gran susto a los partidos tradicionales. Sin los votantes de esos partidos, a los que el tal Dijsselbloem quiere bailar el agua, no habría habido declaraciones ni polémica.

Y una vez sentado que lo de la ETB y lo del holandés herrado (sí, con “h”) no son afirmaciones inocentes ni neutrales ni dictadas por sentimientos de justicia, de equidad o de buena voluntad, afirmo que en esencia encierran grandes dosis de razón.

Dos de las declaraciones más sorprendentes de los famosetes xenófobos vascos eran que somos casposos y “progres”. ¿No es casposo un país que va por la 17ª edición de Gran Hermano? ¿No es casposo un país en el que los periódicos del día, los más serios, traen noticias de Belén Esteban, Kiko Matamoros, Mila Ximénez y otros animales de la cultura semejantes? ¿No es casposo hasta el vómito un país en el que cualquier comedieta de mierda, con actores que apenas saben vocalizar, triunfa con millones de espectadores? ¿No es casposo un país en el que las autoridades reducen inversiones en educación y cultura en vez de eliminar otros gastos superfluos?

Y progres: Nada, absolutamente nada tengo contra tantos millones de ciudadanos que íntima y profundamente están convencidos de los aciertos de las políticas progresistas. Nada que objetar, nada. Pero no me negará el lector que la cultura progre es otra cosa. Es una cultura que envuelve las actitudes, el modo de vida y el sistema mental de muchos ciudadanos y que sirve para calificar positivamente gestos, palabras, acciones, modos y maneras que de otra forma estarían lejos de calar en la sociedad, de imponerse en determinadas capas de la colectividad. Ir sucio o desaliñado podría ser síntoma de abandono, de atraso (amén de otras circunstancias, claro) pero si a eso lo damos un barniz progre se convierte en una actitud de contestación al sistema del heteropatriarcado machirulo. Traslademos eso a comportamientos, actitudes y gestos de determinados políticos progres en pleno Congreso de los diputados. E voilà. ¿No es una estupidez colectiva hablar reiteradamente de ciudadanos y ciudadanas, jóvenes y jóvenas, afiliados y afiliadas? ¿No es una estupidez supina negarse a pronunciar el nombre de “este país”? Pues eso, coño.

Respecto a las declaraciones del aludido holandés y obviando las calles y plazas de Holanda y de los países escandinavos, donde he visto las mayores borracheras que recuerdo, habría que recordar cuántos alemanes, ingleses y holandeses vienen a España no a tomar el sol sino a emborracharse hasta las cejas… porque en su país no pueden hacerlo. Somos permisivos, lamentablemente, y lo somos porque es progre, porque mantener la autoridad es de “carcas”. Y sí, hemos dilapidado millones de euros en trenes sin viajeros, aeropuertos sin aviones, en rotondas sin carreteras, en tapias sin cementerios y en políticos sin competencias. O con competencias repetidas en los diversos niveles de la Admnistración. Y en corrupción, en mucha corrupción que endeuda nuestro futuro.

Y dicho esto es también mi impresión que somos el primer país del mundo en mirarnos el ombligo, en creernos que lo tenemos más sucio que los demás, en ser autocríticos y negativos. Pienso también que si Alemania o Gran Bretaña fuesen tan críticas consigo mismas se suicidarían masivamente. El exterminio de las tribus indias (en América, Asia y África), por un lado, y haber originado dos guerras mundiales con decenas de millones de muertos, por otro, siempre será peor que las páginas más negras de la historia de España. Leyenda negra incluida.


PD ¿Nos es un “casposo” país “progre” aquel en el que un concejal de Madrid se permite llamar “gentuza” a los católicos que van a misa? Que además ya son una minoría social y como tal debería ser protegida.
PD ¿No es acaso casposo un país que necesita decir cuatro tacos cada tres palabras para enfatizar aquello que se dice? 

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